martes, marzo 07, 2017

DEL IRREAL PARAÍSO DIRECTO AL INFIERNO

Quebrado

El Ecuador asiste al crepúsculo de un gobierno que ha manejado el país durante 10 años y que hoy irrumpe a codazos, en una forzada transición, que le permitiría mantener el poder, al fragor de la más escandalosa corrupción, infección campante en todos los niveles, ocultada maliciosamente por el cómplice disfraz de organismos de control y transparencia.
El desprecio a la ética y a la moral públicas, surgen comprometidas en un Estado con leyes hechas a la medida, por una política de odio, que ha logrado dividir a los ciudadanos, sin importar el que puede comprometer su propia existencia. 
Instrumentos corrosivos invaden las mentes de una sociedad que peligrosamente se acomoda a la deshonra y acepta la fatalidad, de que no importa que roben si hacen obra. Allí están aquellos que ofrecen campantes, en las campañas electorales, combatir con fuerza la herencia fatal, que dirige hacia el culto al dinero fácil, al soborno y al cohecho, haciendo lo contrario una vez que acceden al poder, cuando por el contrario generan una cultura de la impunidad, incluso donde la corrupción se vuelve una situación natural. 
Lo anterior obliga a que se requiera emprender en una acción que fortalezca el sentido común de la sociedad, para que ésta presione en pos de una cultura anti corrupción,así como se necesita también, diseñar un sistema institucional eficaz y certero, para enfrentar la corrupción pública, lo que debe implicar cambios constitucionales y legales, que castiguen y eviten la impunidad. Si la gente no ve el castigo y el resarcimiento de los fondos públicos objeto del saqueo, la cultura anti corrupción será lo que es hoy, una bonita declaración  electoral.
Contrario a lo que dice la Constitución de Montecristi, el gobierno de AP ha desarticulado con desprecio la participación ciudadana interna, liderada por periodistas y por la propia acción de activistas sociales ecuatorianos y se estremece desafiante frente a la evidente ratificación del periodismo internacional o de fiscales extranjeros, quienes, ante una justicia independiente, han destapado al mundo, casos vergonzosos como los de Panamá Papers o de Lava Jato, que incluye a Odebrecht y a varios presidentes latinoamericanos con enormes deformaciones éticas. 
Es la contienda en contra de la corrupción internacional, la que rescata de la asfixia inducida por el estado, en contra del periodismo investigativo y de ciudadanos ecuatorianos solidarios que, han enfrentado esta difícil y grosera deformación gubernamental.
Es así como en este momento crucial para la vida de la República, ciudadanos libres de intereses políticos o económicos, conscientes de sus deberes constitucionales, han exigido para que inicie una investigación previa, en contra de todos quienes aparecen involucrados en el sucio juego de acusaciones y respuestas, en el caso de la corrupción en PETROECUADOR, ODEBRECHT y hasta de CAMINOSCA, así como de otros casos que inundan la gestión pública del actual régimen. Lastimosamente una justicia secuestrada por el momento, deberá esperar mejores tiempos, en donde las libertades no solo retornen a los ciudadanos, sino también a las distintas funciones del estado. 
Estando las más altas autoridades del gobierno, entre los que se incluyen a los representantes de los organismos de control, dentro de los funcionarios acusados por documentos públicos aparecidos en la prensa nacional e  internacional y en el caso de Carlos Pareja quien, en su denuncia, apunta con hechos que tienen que ser de manera obligatoria investigados, alertamos al Ecuador y al mundo, la necesidad de asumir con valentía, el reto que nos impone la moral pública. 

Hoy o mañana la vindicta publica deberá ser tajante y ejemplarizadora, en todos los casos de corrupción, caso contrario este endémico mal, seguirá siendo una forma de vida aceptada publica y privadamente, en perjuicio de los mas pobres quienes también quieren ser corruptos, como una forma de obtener lo que la sociedad no les permite por la desigualdad de condiciones que causa justamente el dinero, aquel que se blanquea por el cohecho, la comisión, la propina o soborno.

Son TREINTA MIL MILLONES DE DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS, que en estos últimos 10 años se han ido, al sobreprecio y a la corrupción.

Quito DM, 26 de febrero de 2017







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