jueves, junio 25, 2015

LA CRIPTO REVOLUCION



La periodista Charlotte Denny en un artículo publicado en 2007, en el periódico The Guardian, contaba que el número dos del Banco de Inglaterra, Mervyn King, ya vio lo que nos deparaba el futuro y relata que en una reunión con los directivos de los bancos centrales más importantes del mundo, él había hecho notar a sus colegas, que, están próximos a perder el monopolio sobre el papel moneda, afirmando que: "los que sigan después de Bill Gates, habrán echado muy pronto del negocio a los sucesores del famoso zar de la Reserva Monetaria norteamericana, Alan Greenspan".

Al parecer esta predicción hierra cuando siete años después, si bien aparecen billeteras electrónicas para pagos móviles primarias, como aquellas en desarrollo por GOOGLE, APPLE y la surcoreana SAMSUNG entre otras, éstas son aplicaciones digitales ligadas a la banca privada internacional. Son billeteras electrónicas para pagos en línea y no moneda digital y como sabemos esa banca privada internacional, es parte de la horda que maneja la banca central, en los países que dominan la globalización. En resumen, se han hecho cambios operativos, poniendo cierto peso en los grandes desarrolladores tecnológicos.

Se cuenta también que la Reserva Federal de los Estados Unidos trata con desarrolladores de la IBM, alternativas que permitan modernizar el sistema de pagos internacional y para ello se ha estudiado el mecanismo que se usa en el Bitcoin Blockchain, como instrumento que podría modernizar el sistema y ser útil en la banca central, acostumbrada ya a la emisión de dinero financiero. La idea propuesta ha sido utilizar el sistema de encriptación y minería de la moneda, pero sin considerar al Bitcoin, dadas sus condiciones de ser un medio de pago que no requiere de la banca central. Asusta incluso a las autoridades de control, el que ese medio de pago responda  a los usuarios y su expansión monetaria esté determinada  por un “software” vigilado por cientos de “minadores”[1], quitando por supuesto, a la banca pública y privada, la facultad de emisión y asignación de valor.


Nasdaq desde el 2014 viene probando una plataforma de transacciones, usando la cadena de bloques con la tecnología desarrollada por Blockchain de Bitcoin, con 75 empresas suscriptoras que por el momento no cotizan en el mercado de valores y aspira que el piloto de ser satisfactorio, opere en los mercados globales de capital. La duda es como reemplazar sin  afectación a las cámaras de compensación de los bancos y de los intermediarios,  con esta seguridad criptográfica insertada en una cadena de computadoras, manejadas por anónimos personajes llamados “minadores”, sin el peligro de manipulaciones externas. El tema es no dejar que otros se adelanten al poder bancario y de ser necesario, usar los instrumentos de terceros, para mantener justamente ese inmenso poder.

Se habla además, que el  cooptar como una alternativa, en exclusiva al sistema del Bitcoin Blockchain, se modernizaría el sistema internacional de pagos y se evitaría que algún día el Bitcoin, sea un dolor de cabeza, por su uso y popularidad.

Podemos ver en el mercado otras formas de pago (no de dinero), como aplicaciones de marcas como por ejemplo de Starbucks, Walmart, 7-Eleven,  Best Buy, CVS, Traget, entre muchas otras; dispositivos electrónicos incorporados a la ropa (wearables); aplicaciones para pagos biométricos, e incluso a través de las redes sociales (Facebook). Vemos también elementos que se convierten en medios de pago, como las millas que se acumulan en las tarjetas de crédito, los cupones de los super mercados, etc. etc. Lastimosamente por el momento, todas estas iniciativas, no son sino complementos que llevan una equivalencia que les da obligatoriamente el dinero

El golpe mortal al sistema monetario tradicional al parecer se dará solamente cuando las actuales divisas sujetas a una constante depreciación (incluyendo al bitcoin), deban enfrentarse por ejemplo a cuentas de ahorro digitalizadas no sujetas a la inflación y por tanto a la pérdida de su capacidad adquisitiva. Cuando las transacciones de los flujos de capital entre distintos países, no estén sujetas a la re expresión por el tipo de cambio. Cuando se intensifique el traslado de la economía analógica a la economía digital. Cuando enfrentemos realmente el cambio del átomo por los k bits. Cuando nos demos cuenta que los costos transaccionales en lo electrónico disminuyen geométricamente. Cuando experimentemos y degustemos importantes flujos de dinero en “tiempo real”. En resumen, cuando tengamos un sistema monetario internacional único, independiente, escrutable, transparente y sobre todo mesurable. Muy difícil y casi imposible, pero hay que anotarlo.

Parece también que junto a la cripto revolución, se unen iniciativas como aquellas de formar bancos y entes controladores que compitan con aquella estructura, necesaria en una época y lenta y burocrática en otra posterior, como son el  Banco Mundial, el BID, el FMI, entre muchos otros.  Se habla también que esas iniciativas “anticipan guerra entre potencias”, como aquellas las de formar por ejemplo el Banco Asiático de Inversión,  (con un capital autorizado de USD100.000 millones con aporte del 50% por China); el de constituir el Banco de los BRICS, entre otros.

Sorprende e inquieta que junto a esas iniciativas, se esté dando una contracción mundial de las reservas monetarias, hasta el punto que economistas de distinto color, afirman que la época del dinero apalancado por reservas liquidas está llegando a su fin y es el dólar, por ahora, dada su actual fortaleza, el refugio cuyo rival en embrión y germinado por la divisa norteamericana (las reservas chinas en bonos del tesoro de los EEUU), puede aparecer en el lejano oriente, con las iniciativas anotadas con anterioridad.

Es oportuno también indicar que el Directorio del Consejo de Pagos del Reino Unido, ha fijado desde ya una fecha para la desaparición del cheque,  diciembre de 2018, por lo que ha iniciado una serie de acciones regulatorias tendientes a que en la fecha prevista, termine la historia de 350 años desde la emisión del primer documento, que a propósito fue emitido por el valor de 400 Libras Esterlinas, firmado en UK por Nicholas Vanacker con cargo al “banco” Messrs Clayton and Morris .

De tal manera con la sustitución del cheque, tendremos también después lo mismo con las tarjetas de crédito y debito y por cierto veremos la encarnizada competencia de dos grupos emblemáticos (desarrolladores y bancos), ya no solo en la carrera por adueñarse del medio de pago en sí mismo (billetera electrónica), sino más bien de una nueva ecuación universal de valor: el verdadero dinero digital traducido del átomo al bit o dígito binario, apalancado como unidad de valor y respaldado ya no por las unidades de almacenamiento o reservas físicas de la economía analógica, sino más bien, por el valor intrínseco del esfuerzo y valor de cada quien.

Las transacciones fractales en gran escala y en tiempo real, saldrán de las manos de los actuales intermediarios financieros y de los estados en forma individual. Solo allí habremos encontrado el “santo grial”, sin que ello nos garantice por completo, una inminente reducción de la argumentada desigualdad. 





[1]           El nombre se usa como metáfora al trabajo individual o en grupo en potentes CPU, con un programa matemático muy especializado, con chips determinados solo en encontrar Bitcoins, en cadenas cifradas y bloques que generan la criptomoneda.
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