viernes, diciembre 20, 2013

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA


Quito DM.  19 de diciembre de 2013


Sr. Econ. Dn.
RAFAEL CORREA DELGADO
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.
En su despacho:

Señor Presidente:

En la sabatina del 14 de los corrientes, fui adjetivado y advertido en su presentación, a consecuencia de mi exposición en el noticiero matutino de ECUAVISA de 9/12/13, al que ese canal tuvo la gentileza de invitarme para tratar sobre el informe de Transparencia Internacional 2013

Esa invitación posiblemente la hizo el canal, en reconocimiento a lo que parece que usted desconoce o desdeña,  nuestro recorrido por la extinta Comisión de Control Cívico de la Corrupción, entidad estatal no gubernamental, libre e independiente, en la cual por votación mayoritaria del sector gremial, representé a los colegios profesionales del país. Cinco años de mi vida dediqué a ese servicio eminentemente cívico, en donde combatí a poderosos intereses enquistados en el poder y a los instrumentos de ello, los grupos políticos y politiqueros, caballos de Troya para vivarachos que nacen, viven y mueren, revolcándose con el dinero de los demás. Ejemplos sobran como los casos del feriado bancario aupado por un presidente disminuido cerebralmente y coimado por la bancocracia, al cual, solo la denuncia que seguimos en solitario con el Dr. Victor Granda, permite que no se archive o se dicte el sobreseimiento definitivo. Casos como el del Filanbaco, Banco del Progreso, Oderbrecht; Andrade Gutierrez, Red Peñaranda, Fondo Visión, Aztra, Pacifictel, AGD, etc., etc. entre muchísimos otros, fueron investigados por la extinta CCCC.

No acostumbro a golpear las puertas de los medios de comunicación. No he querido ni he aceptado ser candidato a cargo público alguno y jamás he pretendido ganarme los favores de quienes ostentan temporalmente el poder.

En la entrevista de ECUAVISA con el Dr. Alfredo Pinoargote, pasamos registro al tema de la corrupción en el mundo, expresé mi preocupación por que Transparencia Internacional presentaba la distorsionada fotografía del sector público, olvidando al sector privado y en él,  a las grandes industrias del dinero, de las armas, de las drogas,  del petróleo, del oro, de las medicinas, de la construcción, entre otras, que son parte activa del gusano del soborno, la coima, el chantaje y la asociación para delinquir.

Manifesté además que el Ecuador ha mejorado en los últimos 4 años del puesto 151 a 102 en la Tabla de Transparencia Internacional y al final hice pública la preocupación porque creía que “el Presidente de la República es demasiado humanitario con sus compañeros y amigos”. Su presencia en actos de solidaridad a quienes la fe pública ha quitado su confianza, ha hecho  daño a la virtud y a la majestad que usted detenta como nuestro Presidente.

Por la última frase, el Presidente Constitucional de la República del Ecuador, descalifica a ese “tipo”, es así como usted me llama de manera grosera y despectiva y me concede una semana para que pruebe el aserto descontextualizado por sus ágiles ayudantes de la SECOM.

Una semana me ha dado mi colega, hoy en la primera magistratura del país, para que de nombres y con los nombres, las pruebas de la corrupción, a sabiendas de la imposibilidad, o cuando menos gravísima dificultad para hacerlo, debido a que, a la corrupción estructural, se le ha añadido la corrupción coyuntural.

Pregunto: Cómo puede un ciudadano común, de la calle, asumiendo sus derechos constitucionales, enfrentar a un poder con decisiones verticales, que ha centralizado el control y ha logrado evadir la separación de funciones de lo legislativo, de lo judicial, de lo electoral?. Colocarme en la indefección y calificarme a mí de corrupto, no creo que haya sido su intención señor Presidente, por lo que le pido trabajar en conjunto, defendiendo la “democracia” y haciendo permanente el cambio que ha logrado su gobierno en muchos 
campos, sobre todo en aquellos que se ha servido a las necesidades básicas de los ecuatorianos.

El éxito de la revolución ciudadana no se dará si usted no dispara los mecanismos para prevenir, detectar,  sancionar y erradicar la corrupción de las funciones publicas. Los ciudadanos no enrolados en contratos públicos o sueldos burocráticos, vemos con preocupación que la probidad pública no ha mejorado y que usted con el poder alcanzado, no está haciendo lo suficiente para lograr deponer a ese cáncer maldito, llamado corrupción. Ese es el criterio de la gente que piensa, no de la que aplaude por compromiso, por necesidad o por estupidez.

Al Ecuador se le vienen años no tan pródigos como los anteriores y usted como excelente economista lo sabe y es ahora cuando se necesita el compromiso, su voluntad política y el apoyo de gente austera, para lograr satisfacer las exigencias sociales y el sello definitivo, de los cambios que usted impuso en los seis años anteriores de su gobierno.

Necesitamos tener a la vista el testimonio de un gobierno austero, que deseche lo frívolo, lo banal, molestoso y abusivo.  Necesitamos el elemento habilitante para imprimir el sello de su importante paso por la Presidencia de la República: el combate frontal a la corrupción y para ello, le propongo lo siguiente:

  • 1.      Conformar una Comisión de Transparencia, que tenga una operación temporal, limitada a un plazo, con todos los ex miembros de los distintos períodos de la extinta CCCC, con capacidades de refrescar la memoria histórica del país y determinar los elementos dañinos dentro de su gobierno. Un caso por ejemplo debería ser,  entre muchos otros, el de establecer la transparencia en el proceso de venta del 35,48% del paquete accionario del grupo TV Cable, en el que participó activamente el Sr. Camilo Samán como parte de la CFN y en el que aparentemente se emitieron los cheques  de gerencia cruzados del Banco Bolivariano, como garantía de oferta para la adquisición del incautado paquete accionario de propiedad de los ex dueños del Filanbanco, tres horas más tarde de que se entregaron los sobres de las ofertas, según consta de las certificaciones obtenidas por la Superintendencia de Bancos y Seguros a pedido de la propia Contraloría General del Estado. 
  • 2.      Solicitar a la Corte Nacional la derogatoria del candado contenido en la desatinada Resolución  publicada en el Registro Oficial N° 154 del 19 de marzo del 2010, que obliga a los fiscales que conocen hechos constituidos en peculado o enriquecimiento ilícito, pedir  a la Contraloría la práctica de una auditoría previa a su actuación.  Esta resolución, mata cualquier iniciativa y convierte a Contralor en Fiscal;
  • 3.      Exigir del inocuo Consejo de Participación Ciudadana  y Control Social, constituido en el quinto poder del estado, la preparación de un paquete de normas ISO de Transparencia, que sustituya los liricos Programas Nacionales Anticorrupción, letra muerta que no obliga a nadie y que permite la pasiva convivencia con la más grosera impunidad. El ISO de Transparencia colocaría al Ecuador como el primer país en el mundo que accede a las estrictas normas a ser aprobadas en Ginebra y corroboraría con el deseo de su Plan de Gobierno que hablaba en su segundo eje,  de la REVOLUCION ETICA y;
  • 4.      Ratificar su denuncia presentada en la Fiscalía el 20 de julio de 2006, en contra del ex presidente Yamil Mahuad, en donde le inculpaba de una serie de delitos contra la propiedad, a consecuencia del feriado bancario, cuyo acto falaz e impropio, afectó a todos los ecuatorianos. Así podremos juntos señor Presidente, refrescar la frase “prohibido olvidar”, que tanto gusta en el nuevo léxico de Alianza País.

De mi parte la integración a la Comisión de Transparencia propuesta, la haré de manera cívica y sin costo de naturaleza alguna por emolumento, honorario, sueldo u otra forma de retribución monetaria. Aceptaré gustoso ese llamado a condición que se nos entregue inmunidad permanente por ese delicado y trascendental trabajo.

Ese conjunto de ciudadanos probos unidos en esa Comisión, en seis meses en extremo y no en una semana como me exige,  le dará usted y a su gobierno resultados que el pueblo ecuatoriano anhela, pueblo que sabrá valorar su personal esfuerzo de evitar que gente incorrecta, áulicos o amigos, se aprovechen de la cosa pública a sus espaldas y trunquen su carrera histórica de trascendencia, delicadeza y honor.

“La mujer del Cesar no solo debe ser honesta, debe parecer honesta”

Del señor Presidente.

JORGE RODRIGUEZ TORRES
C.I. 1700146333 MAT CEP No 246 
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