domingo, agosto 21, 2011

SEGUROS SUCRE Y LOS SEGUROS ESTATALES


Cuando el Presidente de la Republica decide que todo celular pagado por el estado, tenga el servicio de la empresa de teléfonos del propio estado CNT, hace bien!
Cuando decide que los seguros estatales se cubran con las compañías de seguros estatales, asumimos que es una resolución lógica, económicamente aceptable y  financieramente oportuna ……pero!!!!
Cuando el Eco. Rafael Correa decidió trasladar todos los contratos de seguros suscritos por las entidades dependientes de la función ejecutiva, hacia la cobertura de las dos aseguradoras estatales SUCRE Y ROCAFUERTE, pensamos que lo hacía en la intención de evitar que las inmensas primas que paga el estado, salgan del país en su totalidad, bajo la forma de reaseguros facultativos[1], en donde no existe retención nacional de un solo dólar.  
En un mercado de alrededor de 1.200 millones de dólares anuales en primas de seguros proyectadas para este año, en donde el estado ocupa el puesto preponderante en cuanto al volumen de primas individualmente concentradas en los ramos de aviación (seguros para las aeronaves de las FFAA); de todo riesgo petrolero (Petroecuador); de riesgos especiales y multiriesgos que amparan a los activos de las empresas eléctricas estatales , entre otras, es una pena que esos ingentes volúmenes de dólares traducidos en primas de seguros, salgan en un 100% del país, demostrando la poca capacidad financiera, actuarial y empresarial, para asumir aquí, parte de riesgos que sobrepasan en varias centenas de veces, capitales suscritos y pagados insignificantes y reservas desde todo punto de vista minúsculas y muchas veces solo contables.
A la larga, esa medida luego de dos años de su aplicación, lo único que ha logrado es demostrar que atrás de ella, solo había una intención de reflotar a la quebrada ex empresa de la familia Isaías en poder del fideicomiso “no mas impunidad” y de dar viabilidad a Seguros Sucre, de propiedad del Banco Central, con el manejo inicial de un compañero de aulas del propio Presidente de la Republica, sobre cuya administración pesan algunas interrogantes planteadas documentadamente, por un asambleísta, a quien el gobierno en retaliación, acusa por los medios de comunicación, de algunas nada santas malabares.
A la fecha creo que hemos perdido una extraordinaria oportunidad, para robustecer el mercado asegurador ecuatoriano en su conjunto, cediendo riesgos estatales en el mercado ecuatoriano,  bajo la formula de reaseguro y/o coaseguro, a todo asegurador publico o privado, que desee participar en el amparo a las personas y a los bienes del estado.
Lo lógico era que la propia administración de Seguros Sucre, reparta a aquellas aseguradoras que voluntariamente hubieran decidido participar en un “pull”, de acuerdo a las capacidades de cada asegurador domiciliado en el Ecuador,  los reaseguros en los porcentajes permitidos por la ley y por los márgenes técnicos de cada balance y el exceso, aquel que no se podía retener, se lo remita al mercado reasegurador  en el extranjero.
Esta medida ya hubiera originado progresivamente sus beneficiosos resultados, obligando a las aseguradoras a incrementar sus capitales, a modernizar sus infraestructuras de “inteligencia financiera”, a mejorar la administración de reclamos y lo que es más, hubiera lentamente iniciado la profesionalización del mercado asegurador ecuatoriano, evitando que sea un mercado de intermediación financiera, en donde no se retiene, porque es más rentable sacar un montón de dolaritos, vía reaseguro, muchas veces desviados a paraísos tributarios.
Ahora que dicen, se acerca una nueva crisis mundial, sería interesante como respuesta anti cíclica, obligar al mercado asegurador ecuatoriano, un incremento en los capitales suscritos, llenando a cambio sus capacidades de retención y  ahorrando divisas, que tanto necesitamos para mantener nuestra estabilidad en lo monetario, con un dólar que sufre su constante desprestigio y depreciación.
Quito DM. 21 de agosto de 2011


[1] La retención o cesión se establece individualmente de acuerdo al riesgo sin que el cedente esté obligado a retención alguna.
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