viernes, mayo 27, 2011

LA MAFIA ATRÁS DE LA MINERIA ARTESANAL

CIEGOS Y OBCECADOS

A propósito de la ultima destrucción de maquinaria usada para extraer oro en la provincia de Esmeraldas, una gran mayoría, critica con indignación este “ataque a la propiedad privada” y manifiesta su condena a la extrema medida que “viola elementales derechos” de los ecuatorianos.

El análisis así, sin conocer pormenores del tema y solo conjugando lo que se vio en la cadena nacional patrocinada por el propio Gobierno, podríamos concordar con la oposición, que ha tomado este nuevo caso, como un ejemplo de la actitud abusiva, prepotente e irrespetuosa en contra de la propiedad de los particulares.

En la vaciedad de nuestros constantes análisis, que ven solo la superficie, hemos olvidado que si aceptamos el incendio y la destrucción de plantaciones y laboratorios con maquinarias sofisticadas para producir el clorhidrato de cocaína, cuya producción mata afuera, en el exterior todos los días a miles de norteamericanos y europeos, omitimos en cambio el contraste de lo que significa envenenar cuatro ríos, Tulví, Palaví, Bogotá y Santiago, en cuyas riveras viven ancestrales pueblos conglomerados en más de cuarenta comunidades de negros e indios ecuatorianos.

Y como no ven más allá de las narices, no les importa saber que atrás de crimen en contra de miles de campesinos rivereños, grandes capitales del narco lavado, son los que gracias al gobierno de Correa, invierten libremente en el Ecuador, comprando grandes maquinarias y contratan modernos esclavos ecuatorianos, como obreros de extracción, pagándoles entre USD 20 y 25 dólares por día de trabajo, sin cumplir con ninguna norma de responsabilidad social, sin tener planes de manejo ambiental y peor respeto con las leyes que protegen a los trabajadores, al fisco y al estado mismo.

En su gran mayoría no son pequeños mineros, son trabajadores envenenados también por el uso de químicos como el cianuro, el mercurio entre otros que se usan en la extracción del mineral que hoy, ha superado los USD 1.400 la onza Troy. Tan buen negocio como la misma producción del alcaloide que mantiene el costo operativo de una guerrilla que inexplicablemente perdura por más de cuarenta años en nuestra vecina Colombia.

Así el negocio es realmente “redondo”. Se introducen dólares sucios a la provincia que ahora es de los colombianos (buenos y malos: uno dueños del monocultivo de la palma africana luego de la destrucción del bosque natural; otros dueños del sector turístico, de hoteles, restaurantes, cabarets, pequeños negocios, haciendas, etc.), se paga al contado en dólares que se lavan una vez que compra activos, en este caso maquinarias empleadas para sacar el oro; se vende ese oro con una rentabilidad que supera el 700% y se lava doblemente cuando se lo entrega a nuevas mafias encargadas de su fundición y subrepticia exportación.

La pena es que nos quedaremos en la discusión de si fue o no legal la destrucción de la costosa maquinara y ello está haciendo que olvidemos preguntarle al gobierno en donde reposan las declaraciones patrimoniales de sus propietarios, las matrículas de las retroexcavadoras, volquetas, etc., en donde podemos ver las declaraciones del impuesto a la renta, los permisos de exportación de los últimos tres años, quien dio los permisos de exploración y explotación, cuanta gente está afectada por los químicos mortales regados con irresponsabilidad criminal en los ríos, cuánto costará el remediar a la naturaleza, sus ríos y bosques brutalmente atacados por los adoradores del dinero.

Los disfrazados de pequeños mineros regresarán a las antiguas minas, para acallar a la oposición que critica el desempleo a consecuencia de esta intervención. Ya vendrán planes de los ministerios de la Revolución Ciudadana para conseguir la asociación, el impulso artesanal y atrás…… estará de nuevo el fantasma dueño del verdadero capital: la mafia del narco lavado que corroe nuestra sociedad.
Jorge Rodríguez Torres

2011-05-27
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