martes, septiembre 12, 2006

A PROPOSITO DE NUESTROS RECURSOS NATURALES



CHILE - ECUADOR: CONTRASTE EN EL DESEMPENO ECONOMICO


Chile es sin lugar a dudas, el país con mejor desempeño económico de toda la región, con una tasa de crecimiento superior al 6% promedio en los últimos 10 años, conseguida gracias a su estabilidad macro en lo económico y sobre todo en lo político; al mantenimiento de un sistema efectivo de planificación a largo plazo; a la creación de un marco institucional adecuado; a la búsqueda permanente de la competitividad (exigida con su apertura desde los 80); al generoso apoyo estatal dado al desarrollo de nuevas tecnologías; a la sofisticación de los procesos productivos y sobre todo, al entusiasmo puesto en la educación de su juventud y formación de una mano de obra altamente calificada.

Chile, el bastión del aperturismo con gobiernos de derecha e izquierda que respetaron un modelo de desarrollo, cuenta además con un secreto que le coloca a las puertas del primer mundo: la generación y mantenimiento de un robusto sistema de ahorro tanto público como privado.
En efecto, el ahorro público, lo compone en cantidades colosales a través de la propiedad y explotación estatal de sus recursos mineros (cobre) y el ahorro privado, por intermedio de los fondos previsionales (seguridad social AFPs), operando desde los años 80.

US 30.000 millones de dólares FOB ha presupuestado exportar de cobre y sus derivados en el 2006 y US 75.000 millones piensa acumular con los fondos de pensiones en este mismo período, lo que le garantiza estabilidad con crecimiento sostenido en los siguientes 15 años[1].
Chile en 1951 logró firmar el denominado Convenio de Washington, con el que pudo disponer del 20% de la producción de su propio cobre, antes el 100% en manos de mineras norteamericanas. Luego de un largo proceso de “tira y afloja, el 11 de julio de 1.971 instituyó una reforma constitucional que nacionalizó el cobre y creó la actual empresa estatal CODELCO, encargada de la operación de las minas que en el año pasado exportaron US 22.500 millones de dólares de cobre y subproductos minerales.

En contraste el Ecuador a partir de los años 80, entregó inmensas concesiones petroleras a empresas extranjeras, a las que en la mayoría de los casos, les pidió con temor (o favor) en promedio el 20% de regalías. A partir de esas fechas, el Estado a través de Petroecuador fue reduciendo su participación hasta el punto que hoy es dueño solo de 195.000 barriles de producción diaria, mientras las empresas extranjeras de 355.000 y como van las cosas, hay la pretensión de privatizar la empresa estatal, porque dicen, hace falta capital, tecnología y hasta gente honesta que se haga cargo de ese monstruo oficial.

El contraste se dimensiona aun más, cuando se pone a la luz desatinos tales como el que, desde los 70 exportamos crudo e importamos combustibles (Chile no produce una gota de petróleo, sin embargo exporta derivados). El contraste es además ofensivo, porque en esa rueda, hay un sin numero de intermediarios que lucran de ida y vuelta, de la viveza de unos o de los complejos de inferioridad de los otros.

Para cuantificar la tontería anterior, El estado tiene calculado exportar US 1.880 millones de dólares de crudo en el 2006, mientras que estima importar US 1.566 millones de productos limpios para satisfacer la creciente demanda nacional (y la de nuestros vecinos).
La bobería se hace más patética cuando en vez de emular políticas de eficiencia y competitividad, agravamos aún más el poco flujo de dinero que nos entra por ese comercio internacional, cuando de los escasos recursos que ingresan al fisco, mantenemos subsidios: a los derivados (gas, diesel y gasolina extra) por US 1.129 millones de dólares y de US 520 millones de dólares a un sector eléctrico quebrado, entre otras causas, por su manejo deshonesto entregado a decenas de pillastres afiliados o amigos de los tres partidos políticos que dominan el espectro institucional desde el retorno a la mal llamada “democracia”. Sociedades anónimas creadas para el desfalco y la ratería que se han comido más allá del 50% de su patrimonio y que siguen existiendo, gracias a la abulia de una Superintendencia de Compañías, cómplice por acomodo, de la estafa que le hacen a 12 millones de ecuatorianos.

Por otro lado, mientras en el Ecuador mantenemos sin cambios una seguridad social quebrada actuarialmente, apostada a inmovilizar sus pocos fondos en el Banco Central o a depositarlos generosamente en la banca internacional, miles de ecuatorianos no entienden que nos están robando más del 21% de nuestros ingresos, con los aportes que solo sirven para mantener un espejismo que luego nos devuelve pensiones de hambre o un servicio médico de la peor calidad.
Pensiones de hambre, hospitales que se caen, propiedades del IESS que se invaden, políticos que se adueñan de un sistema de compras nada transparente, dinero que no genera nuevos recursos, hacen de nuestra seguridad social, una carga en vez de un instrumento de ahorro e INVERSION.

Así el contraste nos pinta de cuerpo entero y nos invita a enfocar los problemas nacionales de manera diferente. Como que todo se ha hecho para obligarnos a pensar que los ecuatorianos no somos capaces de manejar nuestros recursos no renovables o que por rateros debemos encargar todo a los extranjeros más inteligentes, más honestos y con plata.

Si no cambiamos haremos del Ecuador, el “estado inviable” al que se refieren con burla y hasta con cierta satisfacción, un grupo de con-nacionales “patriotas”, aquellos que creen que la única solución es entregar los restos que nos quedan de una derruida institucionalidad, al misericordioso y hasta inmaculado capital internacional.

Mayo 1 de 2006

[1] Vittorio Corbo Presidente del Banco Central
Publicar un comentario