martes, septiembre 12, 2006


“CONCENTRACION DE LA RIQUEZA Y DISCRIMINACION EN EL ECUADOR”

La Revolución de las Alcabalas (1,592) y la Sublevación de los Estancos (1,765), la abolición de la esclavitud, la seguridad social, la promulgación del flamante y novedoso Código del Trabajo, la Ley de Comunas y la nueva ley de educación, la libertad de imprenta y posteriormente la igualdad de género, la reforma agraria (1,964), entre otros, son logros alcanzados en los últimos cuatrocientos años, período que jamás fue suficiente para borrar el indecoroso record de tener en el Ecuador, al tercer país más inequitativo de toda la región.

El laicismo, el liberalismo, el socialismo, los cambios que le dieron al país a consecuencia de la revolución Juliana (1,925), no fueron ni podían ser suficientes para lograr una equitativa distribución del ingreso y peor para alcanzar la igualdad sin discriminación en esta nación, acostumbrada genéticamente a la exclusión no solo por factores económicos, sino por la raza, la etnia, el género, la sexualidad y hasta por las costumbres o religión.

Final de cuatro siglos en donde el Índice de Desarrollo Humano[1] del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, coloca al Ecuador en el puesto 82 de 177 países de todo el mundo, adelante en Sudamérica, solo de Bolivia y Paraguay.

Aquí vemos de cerca la desigualdad social, emblema visible en la estructura ecuatoriana, cuando 5´000,000 de ecuatorianos viven con menos de US 1 dólar diario y el restante 35 %, o sea más de 4´500,000 personas tienen ingresos que no sobre pasan los US 2 por día. El contraste se hace patético cuando por otro lado el 20% de la población restante percibe el 55% del ingreso nacional. Dicho en otras palabras con un ingreso promedio 20 veces más alto que los más pobres.
Todos aquellos que cuentan con un ingreso diario inferior a US 1,30 son considerados indigentes, por distintas organizaciones internacionales. La línea de la pobreza está definida entre quienes reciben menos de US 81,20 dólares mensuales y éstos, según las estadísticas están ubicados en un 76% en áreas rurales, especialmente de la sierra ecuatoriana.

Más que la vergonzosa brecha de 20 a 1 (sin hablar del 5% de ricos que en algunos casos representan una diferencia de 1´000,000 a 1), preocupa que la discriminación no tenga un carácter temporal, sino que más bien se vislumbre indefinida, por la abulia, incapacidad o desinterés de quienes manejan la cosa pública o tienen ingerencia privada en el ámbito público. Esa falta de acción promueve mayores desniveles en aquellos instrumentos que podrían ser motor para un cambio, como es la educación por ejemplo.

De los trece millones de ecuatorianos, solo un millón cien mil, tienen un salario o sueldo mensual (esto quiere decir un empleo remunerado). En otras palabras, solo el 8 % de la población, goza del privilegio de tener una renta fija mensual. Los demás, la mayoría, se engloban en otra de las definiciones ideadas por tecnócratas, que describen al hombre, solo como un número necesario para la estadística demográfica o social.

Esta desigualdad con raíces históricas, refleja modelos de crecimiento en donde la economía ha estado subordinada a la política, a los intereses económicos o a las realidades de una “democracia” hecha a la medida de quienes manejaban y manejan ese poder político y/o económico.

Esa subordinación de la economía a la política, ha enfrentado la permanente acción de un estado clerical avasallado por una corriente liberal, por un laicismo clásico, muchas veces confundido con la misma corriente conservadora (en lo económico), que se han turnado en el poder y cuyo paso ha sido, ya en los números, intrascendente en la disminución de esa inequidad.

Así, el Coordinador de UNICEF en el Ecuador decía: “El proyecto de la modernidad postuló la igualdad, la libertad y la solidaridad como los principios básicos de la sociedad. Todos ellos, fueron pensados como liberación de las ataduras basadas en la servidumbre y la esclavitud que dominaban al hombre y que obstaculizaban el desarrollo de instituciones, que posibilitaran el fortalecimiento del proceso de modernización. A la luz de estos principios, surgió el liberalismo, que erigió al individuo como la agencia central del proceso de modernización. También, surgió el republicanismo que postulaba la comunidad como el resultado de los lazos sociales entre individuos proyectados a la colectividad. Nacieron, asimismo, las visiones que ensalzaba la emancipación definitiva de cualquier tipo de dominación”[2].

Dominación de la política sobre la economía con solo un lapso de receso, cuando América Latina decide seguir el modelo estructuralista de una otrora moderna CEPAL, que al mando de Raúl Prebisch, nos planteaba la “sustitución de importaciones” y el “crecimiento hacia adentro”. Así esta organización de Naciones Unidas nos hace reflexionar ya sobre los conceptos filosóficos de la política, cuando a través de uno de sus más connotados componentes se cuestiona: “¿Como explicar el atraso y la pobreza de un país como el Brasil, donde aparentemente se daban todas las condiciones para que el hombre viviera en la abundancia? ¿Liquidadas las viejas doctrinas de inferioridad racial, de inadecuación del clima y similares, como aceptar la realidad? Esa preocupación se amplió en mi espíritu, dice Furtado, al tomar contacto con la realidad de otros países latinoamericanos, en cuya variada experiencia se podían observar procesos comunes conducentes al atraso económico. Se imponía la necesidad de una visión más amplia, y esa visión nos llegó de la reflexión de Raúl Prebisch sobre las particularidades estructurales del sistema de división internacional del trabajo y de la forma como se difunde el progreso técnico en la civilización industrial. Su hipótesis de que los mecanismos de los mercados tienden a agravar la fractura centroperiferia traía implícita una crítica de las estructuras de poder que rigen la distribución del ingreso a escala global”[3].

Recién, con el denominado neoliberalismo, es cuando se plantea la disociación entre economía y política, cuando se ha partido de la presunción de que las relaciones económicas que se dan en la sociedad son de distinta naturaleza que las políticas, afirmando que mientras estas últimas son verticales, entrañan una subordinación y una autoridad, las económicas son libres, contractuales e igualitarias. Así se han sucedido grupos gobernantes de la sierra y de la costa, que cuando entendían el problema, aseveraban que se trataba de fenómenos de diferente naturaleza que no debían interferirse ni mezclarse. Esta tesis retomada en los últimos veinte y cinco años incluso, nos condujo en el plano político, a una neutralidad aparente del Estado en la vida social, limitándose a mantener políticamente el desorden dentro del cual se realizan los intercambios.

Es el postulado del Estado gendarme sin instituciones sólidas o desarmadas a través del los años, que muestra solamente una fuerza pública aparentemente dispuesta a garantizar la seguridad tanto interna como externa.

La concepción neo liberal clásica aupada por los organismos internacionales, ha disociado la economía de la política. Desde su punto de vista, interesado por cierto, el crecimiento de la riqueza obedece a leyes de mercado, leyes naturales y no a una acción racional de la sociedad política.

Expertos han calificado la tesis neoliberal, de utópica y hasta de extremadamente interesada. Esta utopía consiste, precisamente, en lo ilusorio de la posibilidad de una economía independiente de la política. En su opinión, la economía neoliberal, precisamente, necesita para poder subsistir y desarrollarse de un orden político avanzado y como jamás hemos tenido un aparato político y administrativo más o menos perfeccionado, la economía liberal con el dejar hacer y dejar pasar, ha sido solamente la muletilla para el negocio particular de quienes han ostentado repetitivamente el poder. Así la concentración del ingreso ha tenido un aliado importante en una economía solo gestionada por los agentes económicos particulares y una política al servicio de esos mismos agentes.

La espontaneidad y el automatismo de la vida económica, precisan una organización política muy evolucionada y, por otro lado, es inevitable que una parte de la economía, quede en manos del Estado; la economía liberal, lejos de ser el régimen del hombre salvaje, teóricamente lo es del civilizado, de aquel que ha alcanzado un alto grado de organización. Hace falta una legislación muy perfeccionada, un derecho de obligaciones civiles y mercantiles, una moneda propia estable, el talonario de cheques, la letra de cambio, el contrato de mutuo, unas instituciones de crédito con sentido social, comunicaciones fáciles y garantizadas, medios de transporte regulares y rápidos, etcétera. Toda esta organización debe ser asegurada por el Estado. Imposible todo eso hoy, cuando el neoliberalismo ha destruido la institucionalidad y ha abandonado incluso la posibilidad de una planificación global que rinda frutos de una mejor distribución del ingreso.

Así decurre este nuevo Siglo y para ocupar los suntuosos temas de tantas reuniones internacionales que promueven las Naciones Unidas, los jefes de Estado de 147 países, con la vergüenza de los resultados por los tibios intentos para combatir la pobreza y la desigualdad social, decidieron a inicios de este Siglo, fijar los Objetivos de Desarrollo del Milenio[4].


OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO

Partiendo de la conscientización de los principales problemas de tipo social que afecta a la humanidad, en septiembre del 2,000, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó lo que se denominó la “DECLARACION DEL MILENIO”, en donde establecieron las metas y objetivos para calmar el grito de los más pobres.

1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre;
2. Lograr la enseñanza primaria universal;
3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer;
4. Reducir la mortalidad infantil (menores de 5 años);
5. Mejorar la salud materna;
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades;
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y;
8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Estos Objetivos a más de ser enumerativos, cuantificaron en plazos la consecución de los mismos. Se pretende con ellos, la reducción a la mitad de la pobreza extrema y la consecución de la enseñanza universal hasta el 2015

El Ecuador al suscribir este Acuerdo, asumió la responsabilidad de alcanzar hasta el 2,015: a) Disminución del 50% de las personas que actualmente tienen un ingreso inferior a US 1 por día; b) Bajar a la mitad las personas que actualmente tienen hambre; c) Reducir el 75 % de la tasa de mortalidad infantil de niños hasta los 5 años; d) Reducir las dos terceras partes la mortalidad materna; e) Contraer a la mitad el porcentaje de personas que no tienen acceso al agua potable y; f) En acuerdo con las farmacéuticas, lograr el acceso a las medicinas esenciales.
Parte del acuerdo es el examinar periódicamente los adelantos logrados.

BONO A LA POBREZA

Y mientras eso sucede, mientras la pobreza avanza, en lo que va del año, aproximadamente 198 millones de dólares se han importado en artículos de lujo, que solo pueden ser adquiridos por el 1,2 % de la población. En el mismo periodo del 2,005, US 1,555 millones de dólares se han usado para la compra de vehículos, con un rango de costo que va hasta los US 120,000 de dólares por unidad.

Por otro lado, un millón de madres de familias pobres con al menos un hijo menor de 18 años, personas de la tercera edad y discapacitados sin trabajo, con ingresos menores a los US 40 dólares diarios, reciben un ínfimo subsidio, ahora llamado “Bono Solidario”, que alcanza a menos de US 0,50 centavos diarios y que tiende a “asegurar un nivel mínimo de consumo”, a personas que se encuentran catalogadas dentro de la categoría de pobreza y extrema pobreza.

Mientras 9´500.000 ecuatorianos con un ingreso mensual de US 60 dólares, solo podrían adquirir un vehículo de US 20.000, asignando la totalidad de sus ingresos durante 27 años, 80.000 personas lo hacen, con sólo sus ingresos de un año.

Hoy, cuando la “Canasta Básica Familiar” (analítica), es de US 444, para esos pobres que representan ya el 73 % de la población ecuatoriana, el déficit es de US 384 dólares mensuales.

Para hacer menos patético el panorama, los economistas se han inventado la “Canasta Familiar Vital” que a este mes (septiembre del 2006), llega solamente a los US 300 y que aún así en ese nivel, no llega a cubrir las necesidades de una familia de 4 miembros, en el supuesto que cada uno de ellos tenga un ingreso promedio de los mismos US 60 dólares.

Paralelamente al Bono Solidario se han intentado implementar otras políticas, tratado en los últimos años de cubrir otras deficiencias de tipo social, como es el de la vivienda y de la mejora de los servicios básicos.

Hay un estudio que anota que a más del déficit global de 1´200.000 unidades de déficit, hay en Quito 19.530 viviendas que parecen de los servicios básicos, mientras que en Guayaquil 98.089, lo que significa que en igual forma, la pobreza se quintuplica en nuestro puerto principal.

Bono solidario, programas de vivienda, atención médica gratuita a las madres de familia, planes de salud universales y la misma seguridad social son un fracaso. Si no, preguntemos a los 896.045 emigrantes ecuatorianos que han salido legalmente” del país en los últimos 5 años.

14.500 personas, en su mayoría mano de obra calificada, salen mensualmente por vía aérea a Estados Unidos y Europa para no regresar. Hay cálculos sobrecogedores que dicen, que igual cantidad sale por el mar, pagando grandes cantidades a una industria del “coyotaje”,que sospechosamente no ha podido ser desmontada por la policía en el Ecuador.

Con estos datos, cualquier cálculo de desempleo abierto o disfrazado, encubre la verdadera realidad de un mercado laboral, que no presenta más de un millón de desempleados, que hoy han encontrado trabajo, en su gran mayoría, en otros continentes.

CUENTOS CHINOS

Hay gente que cree que solamente con una amplia y decidida apertura a la inversión extranjera, se puede alcanzar con el bienestar de toda una población y para ello propone además seguir el ejemplo de: China, Irlanda, Polonia, República Checa y España.

Olvidan a propósito que la transnacionalización de las empresas en el ámbito de la globalización, trae como consecuencia la atrofia de las funciones estatales y la tendencia a la desaparición de los Estados nacionales, con su entorno de soberanía, desmontando toda posibilidad de control o planificación, al contrario de lo establecido en las economías que someten esa transnacionalización.

América Latina, contrario de lo que otros creen, es proveedora neta de recursos hacia el extranjero. Con datos disponibles solamente al 2,004, se establece que en ese año nuestra región, tuvo un saldo entre entradas y salidas de divisas, de US 63 mil millones NEGATIVOS. Esto es, salieron más divisas de las que entraron y sólo de aquellas que son registradas por las cuentas nacionales de cada uno de los países que aparecen en la estadística.

Enfocando a nuestro país, aparte de los MIL MILLONES en rojo o negativos que contabilizó Ecuador en ese período de 12 meses hay ingentes valores que salen adicionalmente a la banca privada internacional:

DEPOSITOS EN EL EXTERIOR

Depósitos en el exterior de bancos e instituciones financieras privadas
1,512,650,000
Reserva monetaria internacional de libre disponibilidad
2,264,125,015
Depósitos privados en cuentas del exterior (1)
7,667,000,000


TOTAL US DOLARES
11,385,091,286

FUENTE: Banco Central del Ecuador y Superintendencia de Bancos y Seguros
(1) Estimado

Los bancos, según los balances presentados a la Superintendencia de Bancos a junio del 2006, tenían depositados en el exterior, más de MIL QUINIENTOS MILLONES DE DÓLARES, cantidad tres veces superior al volumen total del crédito dado a igual período al sector de la vivienda y cinco veces más que el valor dado como crédito al sector de la micro empresa.

En forma adicional, siguiendo con el interesado criterio de seguridad, la banca central tiene depositada afuera, la mayor parte de su reserva monetaria, al igual que hay depósitos, no registrados por cierto en las cuentas nacionales, de los agentes económicos, en una cantidad estimada de cerca de los OCHO MIL MILLONES DE DOLARES.

Así el CINCUENTA POR CIENTO del ahorro nacional (el otro 50% se encuentra como depósitos a la vista o de corto plazo, en la banca privada domiciliada en el país), que podría constituirse en INVERSION, se encuentra promoviendo aparatos productivos en el extranjero, en desmedro de nuestro propio desarrollo económico y social.

Mientras los agentes internacionales hablan de atraer la inversión extranjera, como único camino para lograr el desarrollo, olvidan que la poca inversión existente, deja, como queda demostrado, sus secuelas negativas en lo financiero y lo que es más, olvidan que recursos internos existen, lamentablemente atraídos hacia fuera, por una no tan cierta y relativa seguridad o por un sigilo que esconde inmensas fortunas extraídas dolosamente de los presupuestos estatales en la contratación pública, o administración de los entes encargados justamente de ese desarrollo económico y social.

Hablando del Ecuador, DOS MIL MILLONES de dólares anuales se esconden en la banca privada internacional, producto de la corrupción, mientras el presupuesto asigna en el 2006, solo QUINIENTOS DIEZ Y SIETE MILLONES para la salud y para Bienestar Social, tres cientos veinte y seis MILLONES.

Así la equidad y la justicia social se convierten en meros temas especulativos, de pomposas y elegantes reuniones internacionales, o de gobernantes que acceden al poder, trepando en las clases menos favorecidas, con ofrecimientos permanentes de solución, a su estado calamitoso de atención estatal.

Mientras no estemos en condiciones de entender que dinero si tenemos y de que si lo administramos adecuadamente, no necesitaremos de la banca multilateral, aquella que vive del desequilibrio y por tanto de los intereses que nos puede cobrar, no podremos entender que el combustible para el aparato productivo que genera empleo y por lo tanto otros recursos, está a nuestro alance, pero que su acceso a él, solo será posible, cuando la justicia social, la igualdad, la dignidad, calidad de vida, no sean solo formas especulativas, en un repetir tedioso de lo que se debe y no se sabe como lograr.


OTROS RECURSOS

Cuando el Ecuador vive hoy con más evidencia, las demandas y necesidades insatisfechas, a consecuencia directa de su crisis ética y enfrenta además una evidente distorsión en la asignación de recursos que se hace patente, por ejemplo, en la grosera distribución de los ingresos, se hace imprescindible fijar una política ética en lo económico y ética en lo social.

El estrangulamiento a la producción estatal de petróleo y la entrega libertina de los recursos nacionales a terceros, bajo diversas formas de contratos, requieren de una seria y urgente definición por parte del País.

La tendencia internacional de los precios del petróleo (West Texas Intermediate WTI), más la absurda composición de la participación del Estado en los contratos (promedio del 18%), obligan a replantear el manejo de los recursos no renovables y para ello, con la sola no renovación de dichos contratos a su vencimiento, el Ecuador estaría en capacidad de contar adicionalmente con DIEZ MIL MILLONES DE DOLARES anuales (en el supuesto cierto de que el petróleo se mantenga en los actuales precios).

CONCLUSION FINAL

Visto así el panorama, no solo nos enfrentamos al divorcio interesado de la economía de la política, sino también a la ignorancia de los temas que hacen interactuar a los dos elementos, cuya motricidad permite la solidaridad entre los hombres. Y para “obrar el bien” requerimos primero, entender la causa y los efectos de la crisis. Crisis ética que ha llevado a un país rico a niveles de la más grosera desigualdad.

Como que los conflictos sociales ya no se plantean al frente de las confrontaciones ideológicas, sino más bien, a esconder una derruida institucionalidad, que se dice es pobre, sin recursos materiales, sin capacidad de gestión, aquella que permite a conocidos grupos económicos, aprovecharse del poder.

En el otro lado está el prototipo del hombre moderno, aquel que mantiene sus ideales, sus proyectos comunes, sus ideologías y sobretodo sus utopías, aquel que entiende la importancia de terminar con el largo período de los que hacen o se aprovechan del poder. En manos de ellos está construir una nueva forma de “obrar el bien”, invitando con fuerza a participar en ese cometido, a quienes se han auto excluido del que hacer político y económico, por repugnancia o por irresponsabilidad.

El nuevo modelo para enfrentar la discriminación, la ignorancia y la desigualdad, requiere por tanto romper con los dogmas de fe. Herejes iconoclastas decididos a terminar con el subdesarrollo mental, con el complejo de inferioridad, con el trauma del pordiosero que requiere de la ayuda internacional.


JORGE RODRIGUEZ TORRES
2006-09-10

[1] El Índice de Desarrollo Humano es el indicador que mide los avances en: vida larga y saludable medida según la esperanza de vida; educación medida por la tasa de alfabetización de adultos y nivel digno de vida medido por el PIB per-capita.

[2] EL SUJETO Y LA POLÍTICA PÚBLICA
“Del poder como instrumento al poder como servicio” Ludwig Guendel Coordinador de Programas UNICEF-Ecuador

[3] Celso Furtado sobre los 100 años de la CEPAL
[4] http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/
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